20.9.11

Barbaridad

Había cerrado este blog, pero no puedo resistirlo.

Dice el consejero de economía de Extremadura, Antonio Fernández, acerca de la Orquesta de Extremadura cuando le preguntan por los recortes económicos que pretenden iniciar en su administración:

"...En general creo que este sector público, que se creó en bonanza económica, no está acomodado a los tiempos actuales.

(Pregunta) Como la Orquesta de Extremadura.

(Respuesta) Costando lo que nos cuesta, ¿el servicio social que presta merece la pena que se mantenga? Personalmente creo que no, que esos recursos se pueden aplicar a otras cuestiones de mayor trascendencia social, y formar una orquesta aceptable con profesores y alumnos brillantes de los conservatorios; a lo mejor el público encantado por la música clásica se resiente un poquito, pero es preferible que se resienta su oído, a que 150 familias de parados no puedan seguir adelante."

Esto que dice este señor es una auténtica barbaridad. Una salvajada desde el punto de vista cultural y social. Lo que dice es: hagamos una orquesta con profesores de conservatorio y alumnos (a quienes no pagaremos, por supuesto: a los profesores les obligamos a tocar en base al número de horas semanales trabajadas, y a los alumnos, bueno, a esos también), para contentar a los culturetas. Ahorrémonos el dinero que cuesta mantener una orquesta porque, oigan, ¿la cultura qué importancia tiene en tiempos de crisis? Pues la misma que la educación, por lo visto. O sea, ninguna.
Digo yo que este señor tendrá que explicar muy bien a esos profesores y alumnos que formarán parte de la nueva orquesta que pretende organizar a qué vida profesional optarán en el futuro, cuando son ellos quienes substituyen (gratis) a esos profesionales en quienes pretenden encarnarse con su esfuerzo y años de estudio.

Y eso sí, para proteger a 150 familias de parados es mejor que se resienta el oído de unos pocos un poquito... además de la vida de las familias de los músicos y staff de la Orquesta damnificada, por cierto, vidas que también se resentirán un poquito, digo yo, cuando vayan todos al paro. Claro que no son 150. Y además sólo son músicos. Una élite cultural que sólo produce arte.

Este señor debería dimitir ipso facto, por sinvergüenza.

El enlace:
http://www.hoy.es/v/20110919/regional/recortes-presupuesto-seran-generalizados-20110919.html

7.8.11

Chapamos por aburrimiento

Señoras, señores, vendedores chinos de aparatos electrónicos, de relojes y de pastillitas azules para la disfunción eréctil, este blog cierra persianas. Me he cansado de verlo ahí, aburrido, abandonado, esperando al día en que me diera por volver a él para revitalizarlo un poco. Pero ese día ya no va a llegar: mi vida es ahora otra cosa, una cosa mejor, y prefiero dedicar mi tiempo a escribir algo distinto a un cuaderno de bitácora. Así que cierro puertas, echo un par de sábanas blancas sobre los muebles para que no cojan polvo y me mudo a otro sitio.
A los pocos que me habéis leído durante estos años, pues muchas gracias; al principio necesitaba vuestras respuestas, saberme modestamente seguido aunque sólo fuera a través de este blog. Por momentos intenté ser ocurrente y me quedé en el camino; carecía de técnica, de las herramientas necesarias, del valor y de la naturalidad que te hurtan las grandes intenciones. Así pues, disculpas.
A mis amigos, si todavía estáis ahí, nos leeremos de otras formas o nos hablaremos en vivo y en directo. Casi mejor, ¿no? Lo que tenemos en común no necesitamos compartirlo con nosotros mismos en ningún blog, ¿no? Pues eso.
A las tres personas que me leen en la familia, hermana, novia y suegra, gracias por insistir.
Y a quienes me habéis enviado día a día esos innumerables spams infames tratando de venderme relojes rolex piratas, iros todos a la puta mierda. No os lo digo en chino para que me entendáis porque no hablo chino, ni mandarín ni cantonés ni nada de nada. Pero al peo con vosotros, pesados, jartibles. A dar la brasa a otro blog. Ahora ya no tendré que borrar día a día vuestras publicidades de tiendas webs donde comprar pastillas para trempar, coño.
Y eso sí es una liberación.